Definir las condiciones del proyecto antes de iniciar — qué negociar con el cliente o la empresa
Una de las situaciones más frustrantes en proyectos de simulación académica es llegar a la mitad del semestre y descubrir que el sistema que se está modelando no tiene datos medibles, que el cliente cambió el alcance, o que el objetivo original era tan ambiguo que no hay forma de saber si el modelo es bueno o malo.
Estas situaciones se evitan —o al menos se reducen significativamente— cuando se trabaja con los estudiantes en la definición de condiciones mínimas antes de arrancar cualquier proyecto. He identificado cinco condiciones que hacen que un proyecto sea viable en un entorno académico.
Primero: el problema debe ser real y acotado. "Mejorar la eficiencia de la planta" es demasiado amplio. "Determinar si agregar un operario en la estación de empaque elimina el cuello de botella en hora pico" es abordable en un semestre.
Segundo: el cliente debe estar disponible. No hace falta mucho —con dos reuniones estructuradas durante el semestre es suficiente— pero tienen que existir.
Tercero: los datos deben ser accesibles o estimables. Si la empresa no tiene historiales de tiempos de proceso, hay que evaluar si se pueden medir directamente. Si tampoco eso es posible, el proyecto pierde validez.
Cuarto: el alcance debe caber en el tiempo disponible. Modelar una planta completa de 40 estaciones en 10 semanas no es realista para estudiantes. Seleccionar un subconjunto significativo sí lo es.
Quinto: el equipo debe tener entre dos y cuatro personas. Proyectos individuales generan carga excesiva; grupos más grandes producen desbalance de trabajo y conflictos de coordinación.
Revisar estas cinco condiciones en la primera semana del proyecto, en una sesión guiada, ahorra semanas de trabajo perdido. ¿Han encontrado otras condiciones críticas que no estén en esta lista?